Como muchos ya saben Schrödinger Lab no es solo una agencia de publicidad, aunque su core sea la publicidad o marketing de innovación. Siempre hemos concebido el negocio como un lugar donde la creatividad fluye en la dirección que debe. Si es sobre una campaña, sobre una campaña. Si es un proyecto industrial, también o incluso si es un nuevo modelo de negocio para el propio grupo o un tercero.

La creatividad es como un fluido que se expande más allá del propio contenedor que hemos propuesto, hasta llegar  a una meta bien distinta de la planteada en origen. Es por eso que decidimos crear Quantum. Un laboratorio de ideas donde la creatividad se encamina hacia la tecnología, la inteligencia artificial, los proyectos industriales o la investigación científica, creando start ups que se definen de forma certera. Imaginemos que un reciente descubrimiento sobre las ondas gravitacionales, nos permite seguir investigando en neurotransmisores artificiales para conseguir el cerebro artificial que nos haría inmortales. A esa conclusión llegamos con creatividad, porque ese sistema teórico que pretendemos no tiene que ser físicamente como lo concebimos en un principio. Puede ser una burbuja en el espacio que aprovecha la velocidad de transmisión de estas ondas para establecer un cerebro por sectores ubicados en distintas partes del universo. Estamos locos si, pero eso nos hace fuertes ante los proyectos.

Muchas cosas están cambiando en la sociedad. El aumento de iniciativas y proyectos relacionados con la innovación destinados a construir ciudades inteligentes es imparable. Muchas de ellas poco realistas caen en el cajón de muchas administraciones o se promocionan como iniciativas de marketing de innovación. Schrödinger Lab se posiciona haciendo especial hincapié en la dimensión smart city. Una ciudad más friendly y respetuosa. Fundamentada para el ciudadano de ahora.: hiper conectado, activo y con un modo de vida más respetuoso con el entorno. Démosles aquello que ya es parte de su forma de vivir. La clave está en incidir con mayor profundidad en algunas actividades económicas como el sector de la logística o el transporte público. Nuestra experiencia en este tipo de empresas y los grandes desafíos a los que se enfrentan nos hace ver a estos sectores y la dimensión smart city como uno de los pilares de Quantum Tech.

Hoy no podemos resolver nuestra condición de mortales, ni lo pretendemos. Aunque se podría decir que hemos plantado una semilla. En este post hablaremos de un proyecto que nació como marketing de innovación para un cliente y se convirtió en un proyecto industrial integrado en el entramado de Schrödinger Lab. Es eCapsule.

eCapsule es, en esencia, la gran revolución que necesita el sector logístico y su última milla. Los operadores de este último tramo de la ruta, sufren a diario las dificultades inherentes a sus operaciones y nosotros queremos facilitarles esta labor. Hacer las rutas más rentables y sostenibles. Convertir las ciudades en un entorno más manejable, evitando el colapso que generan, en gran medida, el número de vehículos de reparto que hay en ellas. Haciendo del concepto de smart city algo real y no una quimera extraída de algún cómic. Encapsulemos el Black Friday en pro de la sostenibilidad.

eCAPSULE

Cápsulas reutilizables destinadas a las compras del e-commerce

Las eCapsule son contenedores que harán desaparecer el cartón como sistema de embalaje en el e-commerce. El objetivo es proveer de contenedores resistentes y completamente reutilizables a los operadores logísticos o grandes almacenes que basan su core en venta por internet. Abaratando costes, reduciendo la contaminación y haciendo de las ciudades un lugar más sostenible.

Las eCapsule circulan por un sistema robotizado donde el pedido del cliente se inserta de forma automática en la cápsula colocándole un QR que será su identificación de tránsito tanto en el sistema del almacen como en los edificios y las nuevas furgonetas. 

Las cápsulas se almacenan en un contenedor especialmente diseñado para portar todas las eCapsules a su destino en furgonetas o camiones diseñados para transportarlas. Existen dos modelos que comparten formato, tienen una capacidad de 180cm3 y soportan hasta 5Kg. de peso. Su durabilidad se estima en 18 meses y están fabricadas en ABS para garantizar la durabilidad. La misma planta que las provee tiene la capacidad fundir las obsoletas para su reutilización de forma económica.

Los modelos existentes son el Zero y el Wit. El modelo ZERO es un recipiente donde contener los pedidos del e-commerce fundamentalmente. El Wit es un sistema sofisticado de almacenamiento de energia además de un contenedor. Unos pequeños rodamientos integrados en el exterior de la cápsula acumularán energía en una batería colocada en la base del recipiente. La energía se obtiene por el movimiento de los rodamientos al entrar en contacto con el tubo neumático por el que discurren tanto en el centro logístico como en las viviendas donde tengan instalado el sistema.  

Las jaulas que contienen el conjunto de eCapsules dentro de los vehículos que las porten será la bateria que hará mover la furgoneta en sus trayectos hacia lo centros de carga de las viviendas. Las jaulas que contienen las cápsulas están conectadas a la batería principal del vehículo. La capacidad de estas jaulas es de  1.176 cápsulas. El sistema cargado con todas las unidades en la jaula generaría 117 KWh, suficiente para recorrer  hasta 496 km si necesidad de otra fuente de energía. Un Tesla Model S puede recorrer unos 480 km en sus modelos normales y actuales. Ni siquiera estos vehículos necesitarían estar conectados a una fuente de alimentación para obtener energía. El ahorro es enorme y estimamos que instalando este sistema en las grandes ciudades del mundo, la temperatura bajaría en 1,03 grados Celsius.

El sistema esta compuesto por la central de carga. Es el lugar de admisión automática de las jaulas en los centros logísticos. De forma casi instantánea, la furgoneta anclara en el muelle y entrará la jaula con todas las cápsulas en ella. Solo tendrá que partir a Destiny, la central de descarga ubicada en edificios, urbanizaciones o centros urbanos. Al llegar a esta central solo tendrá que anclar para soltar la carga. Cada cápsula irá automáticamente a cada vivienda donde el cliente, al llegar a casa, verá en su slot. Su pedido en su propio domicilio, sin interacción con el mensajero, sin reentregas. Pudiendo hacer rutas nocturnas. Una vez hemos recogido el pedido del interior de la cápsula, la devolvemos al slot y esta regresará al circuito de forma automática. Al día siguiente, la furgoneta que descargue los pedidos, se irá cargada con las cápsulas vacías. De esta forma, vuelven a los centros logísticos y la furgoneta siempre tendrá energía limpia para moverse.

Existen dos modelos de instalación en los edificios. Las urbanizaciones de nueva construcción tendrán una central de carga con capacidad para abastecer a una media de 32 edificios con 1024 viviendas. El sistema neumático es completo, llega hasta la vivienda, ubicando una «ventana» desde donde se accede a la cápsula. Se integra en la construcción original. El promotor podrá vender la vivienda con este valor añadido. La central de carga tendrá posibilidad de carga manual.

Urbanizaciones, barrios o edificios construidos. La central de carga será igual que en los edificios proyectados, el sistema neumático solo llegará hasta las zonas comunes donde habrá varias puertas de donde poder extraer la cápsula. Pueden proyectarse centrales de carga para calles enteras o barrios dependiendo de la densidad de población.

Este proyecto pretende que la última milla logística pase a ser historia del pasado, uno de los mayores problemas en los entornos urbanos. Con un fuerte desarrollo industrial que implica a muchos sectores que en contra de lo que pueda parecer no es un handicap. Más bien una ventaja estratégica. Un sistema que resuelve los problemas de movilidad para el ciudadano. Favoreciendo el medio ambiente y la salud de las personas con una ciudad más sostemible, libre de furgonetas de reparto y optimizada para la gran oleada de compra por internet prevista para los próximos 20 años.

Y no solo debemos quedarnos aquí, imáginemos el sistema integrado en puertos y aeropuertos con containers adaptados a este sistema. O ciudades enteras canalizadas desde los centros logísticos. Esto es solo el principio.

Ha llegado el fin de la última milla y la gran revolución de las ciudades

Joaquín Moguer